15 cosas que no debes hacer cuando hablas en público

15 cosas que no debes hacer cuando hablas en público

El 75% de la gente sufre de miedo a hablar en público ocasionando que cometas varios errores. Presta atención a las recomendaciones que presentaremos a continuación y asegúrate de evitarlos para lograr convertirte en un gran orador.

Para alcanzar el nivel de los oradores y voceros profesionales es necesario aprender y practicar mucho. Una de las condiciones principales es no tener miedo al escenario, ya que esta emoción suele ser una gran limitante para el 75% de la población que padece lo que técnicamente se llama glosofobia (miedo o ansiedad a hablar en público).

Hay personas con habilidades más desarrolladas para relacionarse con los demás, incluyendo un muy buen uso del lenguaje no verbal y a pesar de contar con estas habilidades, las personas frente al público comienzan a vivir algunas pesadillas como: disminución de la potencia de su voz, hablan muy rápido, se olvidan de respirar, sudoración en exceso, pérdida de auto confianza, temblores y padecimientos de distinto tipo.

Por eso es relevante conocer las 15 cosas que no es conveniente hacer cuando estés frente a un público. Siguiendo estos consejos y con mucha practica  podrás dominar el arte de hablar en público de forma tranquila, con seguridad  y transmitir un mensaje claro.

  1. No hables sin prepararte

Como dice el dicho: ¨La práctica hace al maestro¨. En una presentación por más breve que sea, debes conocer el tema y ensayar. Recomendaciones: diseña tu presentación con al menos dos semanas de anticipación. Léela, reléela, acórtala al mínimo, ponle imágenes y grábate con tu cámara como la del celular, para que puedas ver áreas de oportunidad (muletillas, mutis, movimiento no verbal, tono de voz, etc.) y mejorar o hazlo frente al espejo.

  1. Evitar el contacto con el público

Los oradores inexpertos temen al contacto visual con el auditorio. Recomendaciones: esfuérzate por hacer contacto visual; es una herramienta muy poderosa para persuadir y darte seguridad, incluso de quienes están prestándote atención.  Así podrás apoyarte en ellos para participaciones durante la presentación.

  1. No des todo por hecho

Tú eres el experto en el tema. Esto no quita tu responsabilidad de que todos se interesen y los motives aún más. Si das por hecho aspectos que para ti no son relevantes, es posible que pierdas la atención de gran parte del público que necesita esos puentes conceptuales para seguir tu disertación. Recomendaciones: trabaja la estructura de tu presentación con un comienzo fuerte, un buen desarrollo y un excelente final de esos que jamás se olvidan, cuenta anécdotas que enriquezcan al grupo y que tenga congruencia con el tema.

  1. Procura no ser acartonado

Te pueden ver frío y distante. Hay muchas escuelas que enseñan oratoria clásica y empiezan con los modelos de Platón y Sócrates. Hoy lo que necesita la gran mayoría del público es la cercanía emocional; demuéstrales que eres de carne y hueso y uno más de ellos. Siempre estarán dispuestos a ayudarte durante tu exposición. Recomendaciones: lanza algunas preguntas retóricas; hazlos participar levantando sus manos o de cualquier otra forma no invasiva, si no estás seguro de tu dominio con el grupo. Sé empático en todo momento.

  1. No estimules tus cinco sentidos

El 55% de la comunicación humana es no verbal, el 38% el tono de tu voz y apenas el 7% lo que dices con palabras. Y de este 7% se recordará solamente el 10%. Si no estimulas lo visual, lo auditivo, las emociones, lo táctil, lo olfativo con un aroma agradable en la sala, o bien aireándola convenientemente y manteniendo un buen clima, perderás la atención del público. Recomendaciones: trabaja con los 5 sentidos. Expresa tus ideas con imágenes (para los visuales), con cierta musicalidad y modulación de la voz (para los auditivos) y con anclajes emocionales (para los kinestésicos).

  1. Evita la mirada penetrante y ver a las mismas personas

Podrías incomodar a las personas que ves y los que no ves se pueden sentir ignorados. Cuando te enfocas en ciertas personas desaparece tu naturalidad. Recomendaciones: observa a todos y a los distintos sectores de la sala. Involúcralos todo el tiempo.

  1. Cuida lo que dices, haces y expresas con el cuerpo

Si no lo haces, las personas no te creerán, cuida ser congruente con tu comunicación verbal y no verbal. Recomendaciones: ser totalmente coherente en tu decir, gestos y las acciones que llevas a cabo dentro y fuera de tu presentación.

  1. Sonríe con moderación

Si te muestras serio todo el tiempo puedes generar un distanciamiento entre tú y tu audiencia. Recomendaciones: existen mensajes que requieren de tu parte más seriedad y esto se debe manifestar a través de tu lenguaje no verbal y de una apropiada planeación del mensaje, por ejemplo: si vas hablar de una reducción de gasto y quieres que las personas asuman cambios en sus conductas laborales está bien que lo hagas con formalidad sin llegar a ser rudo. Utiliza la firmeza para compartir conceptos complejos o trascendentales.

  1. No hagas chistes de mal gusto

Si eres muy buen humorista, dedícate a ello. Si no lo eres, no utilices tu espacio de presentación para intentar hacer reír a las personas. Tú audiencia te rechazará si abusas del humor o haces chistes que pueden lastimar la sensibilidad de los presentes. Ni hablar de aquellos que hacen chascarrillos de doble sentido. Recomendaciones: utiliza el humor con gracia, elegancia y si vas a contar un chiste que sea sobre algo que te ocurrió a ti.

  1. Evita las poses que bloquean tu vínculo con el público

Sentarte detrás de una mesa y es peor cuando no se te ven las piernas y pies; cruzarte de brazos, moverte excesivamente en el escenario, estar con las manos en los bolsillos mientras haces tú presentación son poses cerradas y de bloqueo. Recomendaciones: mantén tus manos visibles, ya que son un excelente apoyo para enfatizar, enumerar y darle sentido a lo que dices. Tu cuerpo habla, aunque no te muevas. Utilízalo. Practica lo suficiente para verte natural.

  1. Olvídate del discurso memorizado

Es lo peor que puedes hacer. Recomendaciones: ensaya lo suficiente para recordar los lineamientos principales. Luego, llénalos con tus ideas, anécdotas y agrégale tu toque de personalidad. Aquí tienes el plato servido, sin necesidad de ser una máquina repitiendo un texto que, si se te olvida, te dejará mal parado.

  1. El público se distrae con las muletillas

¨Ehhhhh¨, ¨esteeee…¨, ¨mmmm¨ y tantas otras frases atentan completamente con la integridad y seguridad de tu presentación. Las muletillas son las excusas ante la falta de preparación y el público lo percibe de inmediato. Recomendaciones: utiliza frases de apoyo y enriquece tu presentación realizando alguna pregunta sencilla; por ejemplo: ¨Sin embargo, sobre el mismo aspecto, quisiera invitarlos a profundizar en…¨, ¨Seguramente muchos han tenido la oportunidad de conocer…¨, ¨ ¿Cómo vamos hasta aquí? ¿Resulta interesante lo que estoy compartiendo? ¨.

  1. Si tienes un tic nervioso, contrólalo

Esto desorienta y quita la atención por completo. Recomendaciones: trabájalo con un profesional de la psicología, psiquiatría, foniatra si es audible, y elimínalo. Será de gran beneficio para tus presentaciones y tu vida en general. Habla más pausado; date el tiempo de pensar las ideas. Muchas veces los tics son producto de la ansiedad. Haz ejercicios de respiración, yoga, estiramiento, mindfulness y cualquier cosa que te devuelva la calma y el equilibrio.

  1. No te distraigas

No te desvíes del tema principal en ningún momento. Eres el capitán del barco. No abandones a tu tripulación, y condúcelas a buen puerto. Recomendaciones: haz una ficha pequeña de apoyo con tus notas esenciales, te recomendamos que no sean más de diez palabras, escritas en tamaño grande. Cada vez que te pierdas, vuelve a tus notas y retoma inmediatamente.

  1. Por nada del mundo leas tu presentación de PowerPoint

Nada peor que un presentador que, además de decirlo, lo lee en la pantalla. Recomendaciones: debes saber que cualquier apoyo visual es sólo eso: un apoyo. Lo enriquecedor de tu contenido está en ti. Utiliza imágenes, colores, letras grandes. Proyecta contenidos complementarios de lo que dices. No repitas textualmente lo que está leyendo el público. Mejor pídele a un participante que lea una parte de la diapositiva y tú complementa con un ejemplo.

Para terminar, un plus sumamente relevante: Si abres una sección de preguntas y respuestas, debes preparar la metodología. ¿Permitirás que te hagan preguntas? ¿O habrá un block de notas y lápices entre el público para que las escriban? ¿O alguien encargado para ofrecer un micrófono? ¿Tendrán todo el tiempo del mundo o tú indicarás el ritmo y control? ¿Permitirás reflexiones, o solamente preguntas? Necesitas preparar de antemano toda la metodología para no caer en excesos, y que el público sienta que los dejaste participar.

Adaptación del artículo originalmente escrito por Daniel Colombo.

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