El mito de la violencia en Tijuana y el mundo.

Por azar o por fortuna, hace unos días tuve la suerte de conocer al Psicólogo Darío Sánchez, brillante personaje que en cuestión de 50 minutos cambió mi manera de ver el fenómeno de la violencia en Tijuana y en el mundo. Comparto con gusto la interesante información proporcionada por Darío Sánchez a quien doy el crédito que merece.

El tamaño del problema

A pesar de que en los medios de comunicación vemos que el problema de la violencia es cada vez peor, esto no es cierto, el hombre es cada vez menos violento y los antropólogos han seguido esta evolución decreciente de la violencia, solo para ilustrar el dato mencionemos que el porcentaje de muertos producto de la violencia hoy es del 2% del total de las muertes; cuando en la antigüedad este porcentaje llegó a ser del 60%. Claro que esa información hoy en día es políticamente incorrecta, pero es la verdad. ¿Por qué entonces todos creemos lo contrario? ¿Por qué es que tenemos la seguridad de que somos más violentos hoy que en la época de nuestros padres o abuelos? La respuesta radica en que los medios de comunicación hoy son infinitamente más eficientes que hace 30 o 60 años. En la generación de nuestros abuelos, por ejemplo, era muy común que los padres golpearan a los hijos. Ya no lo es.

El hombre y su tendencia a hacer el mal A veces.

En la segunda guerra mundial los psicólogos se sorprendieron al ver que los soldados alemanes realizaron actos sumamente crueles sin sentir el más mínimo remordimiento. Al estudiar este fenómeno los científicos de mediados del siglo pasado descubrieron (y comprobaron) que el ser humano al recibir una orden de alguien que ostenta un puesto superior en su escala jerárquica, elimina casi por completo su capacidad de pensar en el sufrimiento que pueden generar sus acciones. Los soldados alemanes que operaban las cámaras de gases se escudaban en “ejecutar una orden” y bajo esa premisa podían ir por la tarde a descansar con la “conciencia tranquila” a pesar de haber asesinado a cientos de personas.

Este fenómeno es muy revelador ya que explica por qué, por ejemplo, los subordinados de los capos del narcotráfico en Tijuana pueden ser sumamente violentos y crueles. ¿Para qué nos sirve saber esto? La respuesta es clave, si todos nuestros niños supieran que al pertenecer a una pandilla la naturaleza humano (y no la maldad) les hará seguir órdenes exageradamente violentas, de las cuales después se arrepentirán, estaremos vacunando a las nuevas generaciones contra la violencia que en un momento dado podrían generar.

Un futuro esperanzador

El 3 de marzo pasado, en Tijuana, un grupo de investigadores de la Universidad de Stanford, en San Francisco, vinieron invitados por Darío Sánchez a compartir con maestros y entusiastas de la ciudad de Tijuana los resultados del proyecto titulado “Imaginación Heroica”. Estos expertos expusieron los resultados de estudios realizados en ciudades de Estados Unidos en donde se puede apreciar que las sociedades hoy en día viven situaciones de indiferencia ante la desgracia de los demás, pudimos ver videos de actores que simulaban estar enfermos o necesitar ayuda entre un abundante flujo de personas, casi increíblemente nadie se paraba a ayudar, la gente ignoraba a quienes pedían ayuda. La escena se repetía en diferentes ciudades con diferentes actores, con el mismo resultado. Como parte del experimento se introdujo una variable diferente, otro actor, éste reaccionaría para ayudar a la persona que necesitaba apoyo y se observaría la reacción de la multitud, el resultado fue asombroso, en todos los casos, al ver que una primera persona reaccionaba ayudando al “enfermo”, dos o tres personas más lo hacían y participaban activamente para lograr que la persona recibiera la ayuda que necesitaba.

¿Qué aportación hace el experimento anterior a la solución de la violencia en Tijuana? Una muy importante: Basta con que alguien de la pandilla diga ¡no! Para que el resto reflexione y probablemente cuestione lo que se pretende hacer, basta con que una persona de la colonia decida barrer la calle para que otros lo imiten, basta con que un niño en riesgo de calle conozca esto para que quede vacunado contra la violencia. Todos podemos ser héroes.

Agradezco a los lectores que me hacen comentarios en manuel@chavarinvelazco.com.

El autor es director de Chavarín Velazco Consultores

Acerca de Elena

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