Fiestas de la Vendimia y el Vino en Tijuana

Las fronteras en mi ciudad desaparecen, o aparecen con nuevos significados, al salir de ciertas maquiladoras de Tijuana, me encuentro ya más cerca del centro de Tecate que del centro de Tijuana. Estos cambios que la modernidad y el crecimiento propician, no se circunscriben al ámbito geográfico, nuestra ciudad, con su crecimiento acelerado, acelera también nuestras vidas y nos hace vivir experiencias nuevas.

En su dinamismo, Tijuana propicia una serie de celebraciones que le dan al año significados nuevos y memorables. Tijuana ha dejado de ser la pequeña población con las fiestas predecibles por todos esperadas y se ha convertido en una ciudad dinámica, pujante y predeciblemente sorprendente. Antes, las Fiestas de la Vendimia se vivían casi exclusivamente en Ensenada, o solamente en el Valle de Guadalupe. Hoy Tijuana vive estos festejos de una forma intensa y participativa. Los beneficios que esto trae van mucho más allá de la atracción turística; para los vitivinicultores, el vino es un proceso; para los comerciantes, un producto; para los artistas, un tema; y para los comensales, un lubricante social.

Alrededor del vino, en Tijuana y en el Estado entero se viven actos de celebración que van de lo cultural y educativo a lo festivo y gastronómico. Aquí los principales impactos de las Fiestas de la Vendimia en Baja California:

Auge industrial

El proceso de elaboración del vino se ha perfeccionado en cada cosecha desde su invención en Georgia en el año 7000 antes de Cristo. En Baja California se produce el 95% de la producción nacional de vino con lo cual nuestro estado cobra particular importancia dentro de la industria vitivinícola nacional. El auge industrial derivado del proceso de elaboración del vino tiene impactos en áreas como el aprovechamiento del agua, la siembra de la vid, la recolección de la fruta, la extracción del caldo o jugo, el almacenamiento, el proceso de embotellado, la transportación y la venta del vino. Todos estos procesos industriales requieren energía, materias primas, mano de obra y capital de inversión. La activación

de la economía que se genera cuando se produce una botella de vino es tan amplia y diversa que bien podemos conocer países o regiones del mundo que viven de y que son conocidas por su producción de vino y por nada más.

 

Nuestra Historia

El vino y la historia de Baja California se entrelazan a lo largo del tiempo dándole sentido a nuestra hispanidad, a nuestra religión y la esencia migratoria de nuestros pobladores. Las misiones que se establecieron en la antigua California, fueron las primeras

productoras de vino de la región, las mismas vides, dieron origen a algunas de las empresas vinícolas de Baja California. No podemos explicar la historia de Baja California sin que el vino bañe literalmente el suelo de esta tierra.

 

Promoción cultural

A nuestra cultura mexicana, el vino llegó acompañando a la cruz. Desde las bodas de Caná, en que Jesús convirtió el agua en vino, el vino ha sido parte de la cultura cristiana en ritos y festividades religiosas. El vino es parte de nuestra cultura y como tal, debemos

aprender que el vino en sí mismo encierra un bagaje cultural que incluye para empezar, palabras que debemos aprender si queremos hablar de él. Los vinos no son dulces, sino abocados; se dice que tienen fruta, cuando su sabor (y no su contenido) nos remite a las mismas; son astringentes, cuando nos producen ese efecto en la boca y sobre todo, no hay buenos ni malos, solo los hay que nos gustan o que no. Apreciar el vino requiere que apreciemos todo lo que llega a nuestra boca y que sepamos identificar olores y sabores. Comer y beber de esta forma nos hace ser más sanos, más conscientes y por lo tanto nos permite vivir más.

Las Fiestas de la Vendimia cuentan con innumerables festejos que permiten que los tijuanenses nos reunamos alrededor del vino, sea en una visita al nuevo museo del vino en el Valle de Guadalupe (visita que por cierto recomiendo ampliamente) o en hoteles sorprendentemente bellos y escondidos de los estereotipos aburridos de las grandes cadenas mundiales. El vino ha generado restaurantes que nos alimentan pensando en el vino que vamos a beber y nos dan razones para viajar con amigos a visitarlos. El vino y su pujanza nos hacen comprobar que es una bendición ser bajacaliforniano.

Agradezco los comentarios a esta columna en manuel@chavarinvelazco.com

Manuel Chavarín

El autor es director de Chavarín Velazco Consultores

Acerca de Elena

http://www.chavarinvelazco.com/nosotros/

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