Palabras que dan poder

Piénselo bien, dígalo bien. La palabra hablada lleva mucho más que el mensaje. Nosotros hablamos todos los días y al hacerlo usamos una cantidad seleccionada de palabras, sí, dije seleccionada. Al seleccionar las palabras hablamos en tres dimensiones, hablamos del mensaje en cuestión, hablamos de cómo nos sentimos nosotros acerca de lo hablado y finalmente hablamos de nosotros mismos en cuanto a nuestra educación y cultura. En nuestra ciudad oímos todos los días expresiones que nos envían mensajes en esas tres dimensiones.
Ahora somos “La Heroica Tijuana”, y eso dice mucho de cómo nos sentimos con relación a la historia de nuestra ciudad, a sus avatares, a sus logros, a su estado actual. Decirle a Tijuana “Heroica” la empodera.
Cuando vamos a trabajar y decimos “ya me voy porque tengo que ir a trabajar” el “tengo” describe nuestra visión del trabajo, dice que vemos al trabajo como una imposición, como algo que hacemos no por elección propia sino porque alguien o algo así lo determinó, hablar así definitivamente nos quita poder. Con seguridad podemos afirmar que no decimos “ya me voy porque tengo que ir al cine” o “ya me voy porque tengo que ir a tomar café con un amigo”, ahí el “tengo” esta fuera de lugar y eso es porque en los dos ejemplos anteriores nosotros decidimos hacer las cosas en un ejercicio de nuestra libertad.
En el contexto laboral, existen muchas formas en las que podemos decir que somos parte de un proyecto, de una empresa o de una dependencia, podemos decir “trabajo en un taller mecánico” o podemos decir “soy mecánico”, la primera opción nos aleja del compromiso y la segunda nos define con una función social.
Al hablar de la educación de nuestros hijos, ¿decimos que “van a una escuela” o que “estudian en una escuela”?, ¿cree usted que es lo mismo? Yo tampoco. Decir que un niño “se va” a la escuela habla inconscientemente del desapego de los padres en el proceso y de su interesado distanciamiento en el mismo. Los mismos estudiantes universitarios muestran su desapego a la carrera que eligieron cuando dicen “Estoy estudiando para ser médico”, por citar un ejemplo,
Recientemente di una conferencia en una universidad de Mexicali y les decía a los estudiantes (de mercadotecnia) que en lugar de presentarse socialmente como “estudiantes de mercadotecnia” se presentaran como “mercadólogos”, todos levantaron la ceja y uno de ellos me dijo “pero aún no hemos terminado”. El problema con esta actitud ante la vida es que si nuestros estudiantes se esperan a terminar la universidad para empezar a verse a ellos mismos como profesionales de su área de especialidad muy probablemente habrán desperdiciado su oportunidad de verdaderamente estudiar la carrera electa. No es lo mismo asistir a una clase de publicidad siendo “estudiante de mercadotecnia” que siendo “mercadólogo”.
Mi hija Andrea, recientemente ingresó a la Licenciatura de Artes Plásticas en la UABC, yo no me imagino a un estudiante de esta licenciatura que no se defina a él mismo como un artista, aunque esté en su primer día de clases de la carrera.
En Estados Unidos, el primer día de clases de un estudiante, se le dice que pertenece a la clase (año) del año en que se va a graduar, por ejemplo, un estudiante que ingrese este año a preparatoria será Clase 2015, este simple hecho empodera al estudiante para que cumpla con un compromiso, el estudiante sabe desde el primer día que adquirió un compromiso y cada que lo menciona identifica su progreso en el cumplimiento de su meta.
La forma en que afrontamos nuestras responsabilidades también se refleja en nuestro lenguaje, si decimos “la leche se tiró” culpamos a la leche misma del accidente (como si un vaso de leche pudiera suicidarse o lanzarse al vacío. Es mejor decir “Tiré la leche”.
Tomando en cuenta lo anterior, la expresión “crimen organizado”; una de las favoritas de los medios de comunicación, es un halago inmerecido para los narcos, sería más adecuado que a los empresarios se les llamara “organizados”, o al ejército se le llamara “organizado” o a nuestro gobierno se le llamara “organizado” y a los narcos se les podría llamar simplemente “narcos” o “criminales”.

El autor es Director de Chavarín Velazco Consultores

Acerca de Elena

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