Protocolo de negocios en Tijuana

Nuestra ciudad es cada vez más importante. Según cifras oficiales, somos ya la cuarta ciudad mas importante de México en cuanto a su economía.

Tenemos cientos de centros de trabajo en donde nuestros obreros. Ingenieros y gerentes se desviven por lograr que los productos fabricados en Tijuana  cumplan con los estándares mundiales de calidad. Estas personas que logran generar televisiones de clase mundial o aparatos de hospital de primer mundo, transitan día con día por calles donde prolifera la basura y el desorden. ¿Cómo es posible que se dé en nuestra ciudad este extraño fenómeno? ¿Cómo podemos los tijuanenses convivir al mismo tiempo con el caos en nuestra casa y trabajar en una empresa ejemplo a nivel mundial en cuanto su ambiente de trabajo o a su búsqueda de la calidad?

Tal vez la respuesta es que hemos descuidado nuestro desarrollo personal integral,  hemos dedicado mucho tiempo a descubrir como hacer manufactura esbelta en nuestras maquiladores, pero hemos olvidado que nuestros empleados no son esbeltos en absoluto; no hemos ocupado de lograr la mejor continuamente en nuestros centros de trabajo, pero hemos desdeñado la mejora continua de nuestras familias; nos hemos ocupado demasiado por lograr certificaciones internacionales, pero hemos olvidado  barrer la calle de enfrente.

El bienestar de nuestra sociedad, el bien esta, por dejarlo más claro, no incluye solo el cumplimiento  de indicadores, no es solo el qué  y él como, lo que importa. No es casualidad que las naciones que tienen sus calles limpias, sus museos repletos de arte y sus parques con jardines meticulosamente arreglados sean las mismas que genera la tecnología de punta que importamos o los autos más eficientes o la televisión que usamos todos los días. El bienestar de un pueblo es resultado de la dedicación al orden y la mejora en todos los campos de la vida y no solo en el laboral. Cuando observamos el ceremonial en la mesa de un japonés o un Ingles, entendemos el desarrollo científico y económico de sus naciones.

Hace algunos meses el director de una empresa importante de Tijuana me comento acerca de la pena que paso  al estar en un elegantísimo restaurante de San Diego comiendo con otras personas de Japón, Estados Unidos y México, ya que al final de la cena un ingeniero mexicano  se limpio la dentadura con el tenedor enfrente de todos, sin el menor  empacho. Este tipo de manifestaciones son ejemplo de la falta de atención que le hemos dado al protocolo en los negocios y en nuestra vida.

Es encomiable la búsqueda de la mejora continua, nadie lo puede negar, pero esa búsqueda de hacer bien las cosas no se debe circunscribir a la mesa de trabajo o  a la fábrica. La calidad se mide también por la forma en que  cuidamos nuestra casa y nuestra ciudad. La puntualidad de nuestras juntas de trabajo debe ser la misma que la de nuestras bodas y nuestros cumpleaños. Cuidar el protocolo en la mesa, en el trabajo y en la fábrica es al final de cuentas igualmente importante para el logro de nuestro desarrollo como ciudad y como nación.


“El autor es Manuel Chavarín Millán, director de Chavarín Velazco Consultores”
Revista Campestre edicion Julio 2011.

Acerca de Elena

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